Si anteriormente la cosa iba de banderas, Vicente del Bosque ha dado el impulso final para que prácticamente toda la nación se vista de rojigualda con orgullo. Es decir, por fin una España más o menos unida por algo.

Mientras Suecia con su boda Real ha conseguido lo contrario, un pueblo dividido entre monarquía y república, eso sí, la bandera sigue ondeando igualmente.

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